Los sistemas de inteligencia artificial aplicados al diagnóstico dermatológico han alcanzado, según los conjuntos de datos internacionales de referencia más recientes, niveles de precisión superiores al 98% en la identificación de determinadas lesiones cutáneas, frente al 65-79% de la inspección visual sin apoyo tecnológico y al 82-91% de la dermatoscopia asistida por un especialista experimentado.
Uno de los desarrollos más comentados en el ámbito español ha sido Dermo IA, un sistema desarrollado por Postgradum University que fue reconocido como Mejor Aplicación Especializada en los Digital Beauty Awards 2026. Su particularidad es que no se limita al análisis de imagen facial, sino que cruza esa información con variables adicionales como el sueño, el estrés o la microbiota.
A nivel internacional, la FDA ya autorizó en 2024 DermaSensor, el primer dispositivo médico con inteligencia artificial específicamente diseñado para la detección de los tres tipos de cáncer de piel más comunes, con estudios que muestran una reducción de la tasa de cánceres no detectados del 18% al 9% en atención primaria.
Una revisión publicada en el Journal of Investigative Dermatology durante 2026 señala que el área de mayor impacto real de estas herramientas no es tanto sustituir el criterio médico, sino aportar una medición objetiva de la gravedad de determinadas condiciones —como la psoriasis o la dermatitis atópica—, permitiendo comparaciones más consistentes entre distintas visitas de lo que permite la valoración puramente visual.
Fuente: Journal of Investigative Dermatology / FDA
