Un equipo de científicos ha identificado una enzima capaz de revertir la acumulación de determinados compuestos —conocidos como productos finales de glicación avanzada, o AGEs por sus siglas en inglés— que se acumulan en los tejidos con el paso del tiempo y que están relacionados con varias enfermedades y procesos asociados al envejecimiento.
Los AGEs se forman cuando el exceso de azúcar en el organismo se une a proteínas como el colágeno, rigidizando progresivamente los tejidos y contribuyendo a la pérdida de elasticidad asociada al paso de los años, un mecanismo bien conocido en el envejecimiento cutáneo pero también relevante en otros tejidos del cuerpo, como los vasos sanguíneos o las articulaciones.
El hallazgo tiene, según los propios investigadores, un potencial de aplicación que va más allá de la piel, extendiéndose a distintas afecciones relacionadas con la acumulación de estos compuestos, aunque su desarrollo hacia una aplicación clínica real —tópica, inyectable u oral— se encuentra todavía en una fase de investigación básica, lejos de cualquier disponibilidad comercial inmediata.
Este tipo de investigación ilustra bien hacia dónde apunta buena parte de la ciencia detrás del envejecimiento cutáneo actual: no tanto hacia nuevos productos que corrijan el daño ya producido, sino hacia mecanismos que permitan prevenir o revertir ese daño a nivel molecular, antes de que se traduzca en un signo visible sobre la piel.
Fuente: Infobae / The New York Times
